Tema incluido en el disco Omega en el año 1996.
En esta canción, Enrique Morente, adapta un poema de Federico García Lorca, y con la ayuda de Antonio Arias, crea un ambiente hipnótico y repetitivo, que empieza de una forma pausada con la voz de Enrique y un arpegio con la guitarra. Se incorporan los coros con palmas flamencas, y les dan paso al bajo y a la batería.
Los instrumentos van aumentando la velocidad a la que van tocando y se va incrementando la distorsión. La batería y el repique de palmas se acoplan a la perfección, mientras el cantaor recita el poema con otras voces que dan la sensación de que estén reproducidas al revés.
Este corte es el final perfecto para un disco perfecto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Muchas gracias por tu aportación